“Para mí la vida es contar una historia”

Ana Carlos es una cineasta guatemalteca apasionada por narrar. Los años que lleva haciendo "lo que se le da la gana" en sus producciones, le dan autoridad para hablar del tema.

Por Sandra Escobar/@sescobar_gt

Conversar con Ana Carlos, directora de cine, productora y documentalista, es una cátedra imprescindible para quien anhela producir y, sobre todo, para acercarse a lo simple de la vida: las historias, esas que ella narra por medio de imágenes en movimiento.

Una taza de exquisito café de Guatemala se sumó a la impecable decoración de su acogedora casa, en La Antigua Guatemala, en donde conversó del cine, su vida, los sueños y sus nuevos proyectos.

¿En qué momento de su vida decidió hacer cine y producción audiovisual? 

Yo creo que no hay un momento específico. Desde niña, recuerdo, tuve un sentido de lo que era la puesta en escena; me fascinaba disfrazarme y también disfrazar a mis hermanos. Amaba jugar e  imaginarme historias. Siempre digo que mi creación viene a partir de la mirada que uno tiene sobre el mundo. La mía fue afortunada porque de niña, yo me podía ver a mí misma “viéndome ver”, sentía ese proceso de abstracción. Entonces, yo me desprendía de esa mirada y me volvía un testigo o una protagonista; era algo extraño. Amé desde siempre el mundo de los sueños. Toda la vida he sido alguien que sueña mucho, los sueños son imágenes, una construcción de imágenes constante e inagotable. Es una manera de ver el mundo que te sale de forma orgánica. Yo, en realidad, no estudié cine como tal, yo me lancé a dirigir en cine porque me dio la gana, yo dije: quiero hacer esto.

Siempre he dicho que la infancia es lo que vos sos, es tu destino. Por eso me duele tanto un destino como el de los niños en este país. Mi infancia transcurrió entre dos ríos, siempre cuento esta historia, eran el río Meléndrez y el río Naranjo. Mi papá tenía una finca de ganado, tuvimos una infancia muy cercana a los animales, a la naturaleza, a los atardeceres, al paso del tiempo, que por cierto, en la naturaleza transcurre diferente. Mi papá era un hombre adelantado para su época. Un día dijo: esta finca será un santuario y aquí nadie mata un animal más. Había todo tipo de especies. Él no era particularmente religioso pero nuestro ritual, cuando montábamos a caballo junto con él, era detenernos frente a la laguna del Gran pescado salado, veíamos las garzas, el sol caía sobre el agua en un ángulo perfecto y mi papá decía: “Esos son los cinco minutos de comunión con Dios”. Para mí ese aprendizaje marcó mi amor por la madre Tierra y el Universo.


“YO ME LANCÉ A DIRIGIR EN CINE PORQUE ME DIO LA GANA”.


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La productora ha recorrido todo el país para documentar las diversas culturas. (Foto Guatemalan Art: cortesía Ana Carlos).

¿Qué significa el cine en la vida de una mujer, guatemalteca, en un campo en el que es cuesta arriba hacer y sostener una carrera? 

Para mí el cine no es una expresión que esté aislada de mi qué hacer. El cine es la película que yo veo todos los días, en mi cotidianidad, la que me imagino en amores, en desamores, la película que construyo siempre en mi cabeza. Es mi manera de ver el mundo. Cuando se me presentó la oportunidad de hacer cine fue hace muchos años cuando entré como productora de comerciales de televisión, habiendo estudiado diseño gráfico en Nueva York, que me sirvió mucho para hacer cine. Comencé a trabajar en una productora de comerciales, era productora de campo, estuve así muchos años haciendo comerciales de grandes marcas. Siempre influyó en mis producciones el tema de la naturaleza, el campo, la gente, las culturas. En ese tiempo, en el contexto del cine y los comerciales, el entorno era muy machista, si veían a una mujer productora se creía que éramos las que servíamos el café y llevábamos la comida. Pero, poco a poco, a pulso, me fui ganando espacios con gente entrañable como Adela Fernández, gran amiga con la que trabajamos juntas y abrimos camino para las mujeres en las grandes producciones.

Se generó la confianza en la capacidad de organización de las mujeres. Siempre fui feminista porque a mí, cuando niña, en mi entorno familiar y personal, nunca me dijeron que no podía hacer algo. Yo nadaba, montaba a caballo, andaba en el campo; éramos una bola de salvajes con mis hermanos (risas), así que fui criada de esa manera. Leer también me ayudó, comencé desde muy joven a leer literatura feminista. Siempre me he sentido con una gran fuerza, aparte soy la mayor de mis hermanos y entonces siempre fui mandona (risas).

“TODA LA VIDA PELEÉ MI ESPACIO COMO MUJER; NUNCA HE SENTIDO QUE POR SER MUJER NO PUEDO HACER ALGO”. 

Su trayectoria en cine alternativo le da autoridad en el tema para analizar ¿Cómo ha sido producir cine y documentales con escaso presupuesto y limitaciones de todo tipo? 

Luego de mi etapa como productora comercial comencé a hacer mis primeras películas, sin haber sido directora, sin conocer el manejo de una cámara, lo único con lo que contaba era con el deseo de contar historias, lo he tenido toda mi vida porque como te conté, yo me crie con historias. Hice entonces mis primeros documentales y películas (El bocado de los dioses, Del azul al cielo, Río Hondo, Sinfonía automática, Úraga, Diez años de paz). Siempre he estado interesada en los temas de las culturas de Guatemala, porque creo que este país a subvalorado sus culturas.

Creo que fui tomando fuerza en un contexto y época en el que ser mujer y directora era complejo. Al principio co dirigí con Guillermo Escalón, luego ya me lancé sola. Creo que lo que me empujó a seguir creando fue la respuesta que las películas y los documentales obtuvieron con el público que es lo que al final uno busca, tocar el alma de la gente. Me fui fogueando en qué y cómo era manejar a un equipo, porque eso si te digo, yo sabía mandar (risas). Recordá que un director tiene que tener autoridad para un manejar un equipo grande.

¿Cuál es su lectura del cine actual a nivel de Guatemala, Centroamérica y América Latina? 

A mí me gusta mucho el cine que se hace en nuestra región. Mirá el caso de Jayro Bustamante, le está yendo muy bien. Guatemala está surgiendo con fuerza para un cine muy particular, con una mirada muy personal que responde a nuestra propia idiosincrasia, a nuestra manera de ser y eso resulta en un cine auténtico.

Los cineastas guatemaltecos tienen mucha fuerza porque Guatemala es un país fascinante, una tierra en donde se encuentran diferentes expresiones culturales. Para mí lo más interesante del mundo son los mestizajes, las múltiples influencias que nos dan expresiones mucho más profundas que una sola manera de ver el mundo. En cuanto a producción, lastimosamente, como guatemaltecos, no hemos valorado esa diversidad. A veces veo retrocesos como en el tema del patriarcado y creo que en Guatemala el potencial femenino es grande. Hay poetas, escritoras, políticas, periodistas, artistas, profesionales, pero aún falta ganar terreno, espacios. Todavía se va contracorriente. Persiste el pensamiento machista.


“TENGO UNA TEORÍA EN LA VIDA: CUALQUIER SER HUMANO TIENE UNA PARTE LUMINOSA. SI VOS LOGRÁS CONECTAR CON ESA PARTE PUEDE HABER UN ENTENDIMIENTO, AUNQUE SEA MÍNIMO, SIN LLEGAR A LA VIOLENCIA, A LAS ARMAS”. 

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Ana cree que el amor es la fuerza que mueve al mundo. (Foto Guatemalan Art: Sandra Escobar).

¿Qué piensa acerca de las nuevas generaciones de jóvenes de Guatemala que se están formando en las universidades para producir cine? Por ejemplo, el caso de Quetzaltenango, que en este momento tiene un auge interesante en industrias creativas y economía naranja? 

Me parece que manejar el séptimo arte desde las técnicas de cine, las técnicas de comunicación, en un público que está híper mediatizado es vital. Te pongo un ejemplo, en el caso de mi trabajo en El sabor de mi tierra, el público pensaba que es un programa de cocina, pero trata de la recuperación de la cultura gastronómica, léase ancestral y con su reinterpretación contemporánea. Mi enfoque era entender cómo una cultura gastronómica ancestral ha permitido la sobrevivencia de grandes culturas como la Maya, basada en el maíz. Fue algo fascinante ver el vínculo que hay entre la gastronomía y las culturas de los pueblos. De esta manera, el cine ha sido para mí una jornada de conocimiento, quizá de una manera un poco egoísta  y personal para indagar en mi mundo, porque tengo una curiosidad absoluta, especialmente por este país.

Veo al cine como una herramienta de trabajo para la comprensión del mundo. Así que me parece genial que las nuevas generaciones tengan formación por medio de técnicas y el aprendizaje formal aunque, siempre les digo que deben sumar a eso la experiencia de la vida real, vivir es la clave, llenarte de experiencias para que luego puedas contar, usando las técnicas, buenas historias.

Yo les digo que la curiosidad por la vida es lo principal; la fuerza de contar, de narrar, está en nuestro interior. La educación formal es importante, pero la fuerza vital que todos tenemos hay que buscarla y aprovecharla. Tírense al agua a hacer lo que sienten. Estudiar la vida te permite navegar por muchos ámbitos, eso te lo da la experiencia del día a día, la pasión, la curiosidad por la vida misma. Hacer las cosas que te dan un conocimiento profundo. Si vos te pasás estudiando la vida, ¿A qué hora la vas a vivir?. Hay que experimentar, no ser aislado de las cosas o que solo te las cuenten.

En su opinión, las actuales plataformas tecnológicas, ¿Pueden ayudar, en el caso de Guatemala, a resolver o al menos paliar, el tema del financiamiento y la sostenibilidad económica de la producción cinematográfica de las nuevas generaciones de creativos?

Guatemala está surgiendo con fuerza para un cine muy particular, con una mirada muy propia que responde a nuestra idiosincrasia, a nuestra manera de ser, que lo convierte en un cine muy auténtico.

Creo que si estamos hablando de cine, siempre lo hacemos desde lo micro hasta lo macro. Producir, en sí, siempre tiene un costo, vos no podés producir gratis. Entonces, el problema, por ejemplo, en el caso de la televisión y las series, es que para pautar tu espacio necesitás patrocinadores. Lo que creo es que tenemos que buscar patrocinios que financien la libertad de expresión absoluta, la libertad creativa. Ahora, en el caso de las redes sociales, veo la libertad de difundir ese contenido sin censura, el gran reto sigue siendo: ¿Cómo financiar la producción? Tienes que buscar tus propios modelos de financiamiento porque a nivel de Estado no hay sistemas de apoyo económico.

Yo siento que nosotros, los que nos gusta contar historias, en este momento, en la medida en que los medios de comunicación son más superficiales, más reactivos, más agresivos, más sintéticos, estamos conscientes de que le hacen mucho daño al pensamiento humano. Entonces, al cine es vital fortalecerlo. Es como el caso de un libro, si las personas ya no soy capaces de terminar de leer uno,  porque se acostumbran a narrativas tan cortas, necesitamos más y mejor contenido. Cuando lees estás haciendo cine, estás imaginando tu particular visión de la vida con la cantidad de imágenes que te provoca la literatura.


“PARA MÍ, EL CINE ES UNA JORNADA DE CONOCIMIENTO” .

 

Convivir con las diversas culturas de Guatemala es una de sus satisfacciones. (Foto Guatemalan Art: cortesía: Ana Carlos).

(Foto Guatemalan Art: cortesía Ana Carlos).

Hablemos de Roma, la película de Cuarón. ¿Cuál es su lectura del film? Del fenómeno mediático que causó, hasta llegar a debates como el racismo.

He tenido debates muy interesantes con amigos y colegas respecto a Roma. Me parece que las personas, de una u otra forma, al criticar a la actriz que la protagoniza, no captaron el espíritu real de lo que desde mi punto de vista es la película.

Yo siento que es una producción impecable que lo que logra es provocar, por medio de imágenes gloriosas, una reacción muy profunda a la propia historia personal del que la ve. A mí eso me parece genial, porque si el cine logra tocar a las personas y causar esa gran reacción emotiva, está cumpliendo su cometido. Eso, precisamente es la magia del cine, que cada quien tiene su propia relación con la historia. Los críticos podrán decir lo que quieran, para mí, lo importante es que esa película conmovió. Es una película con una narrativa a la cual la mayoría del público no está acostumbrado, hay que verla, analizarla y disfrutar cómo te relacionas con ella.

¿Qué temas considera pendientes para el cine nacional?     

A mí no me gusta juzgar y decirle a la gente lo que tiene qué hacer, suficiente con lo que tengo que hacer yo, para dar consejos (risas). Yo creo que cada quién va buscando su camino. Sería interesante tener apoyo institucional para promover el cine. Urge en este país apoyo institucional, el cine es cultura, es educación. La promoción del cine, por ejemplo, debería estar en un plan de Gobierno, desde políticas públicas porque es vital para el desarrollo. Así como debe haber políticas para una excelente educación pero pasa lo contrario, tenemos escuelas en estado patético.  Por ejemplo, ¿Cómo va un niño a tener una comprensión más profunda de su entorno, de su país, si solo ve una parte del mundo? La cultura es básica para construir un país civilizado.

Actualmente, ¿Trabaja en algún proyecto, cuáles son sus planes próximos?          

Estoy activa trabajando con mi productora, Caminos del asombro, en el regreso al aire de Entrémosle a Guate junto con Harris Whitbeck, en pocos meses. Yo siempre tengo una idea en la cabeza, no paro de trabajar, de crear. Te cito un ejemplo, con El sabor de mi tierra, documenté 56 regiones del país, tengo unas 130 mil fotos de todos los procesos culinarios, más 56 programas fílmicos de una hora, en fin, quiero aprovechar todo ese material para editar libros. Mi anhelo es compartir toda esa sabiduría documentada a las personas que generosamente me permitieron filmarlas. Sigo trabajando en talleres de comunicación y emprendedurismo con mujeres, sobre todo de las comunidades donde he filmado.

A nivel personal, ¿En qué momento de su vida está Ana Carlos?

Yo siento que con el pasar del tiempo, lo único que satisface es siempre haber hecho lo que uno quiso. Nunca decir por qué no hice esto. Aunque cometa errores, uno debe hacer lo que el corazón le manda. Yo creo que eso te da fuerza en la vida, cuando haces algo que amás, cuando amás a alguien. A mí me mueve el amor, por mi familia, por mis hijas, mi nieta, por mis amigos y mi trabajo. El amor es el impulso más grande, lo que te da la fuerza para sobrevivir en momentos difíciles, de desequilibrio económico, laboral, etcétera. Cuando amás, tenés fuerza vital. Sin eso, creo, el mundo no tendría movimiento. La convicción de lo que uno hace es maravillosa.

“YO SIENTO QUE UNO, CON EL PASAR DEL TIEMPO, LO ÚNICO QUE LE SATISFACE ES SIEMPRE HABER HECHO LO QUE QUISO”. 

Próximamente estará de vuelta con sus producciones. (Foto Guatemalan Art: Sandra Escobar).

Trayectoria

Ana Carlos es directora de cine, productora, documentalista también ha trabajado en la publicidad creativa. Su amplia trayectoria en la producción de temáticas alternativas le ha valido para ser una de las mujeres referentes del cine de Guatemala.

Sus producciones cinematográficas y televisivas han obtenido reconocimientos a nivel internacional. Se formó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, Madrid, España. También tiene estudios en se diseño gráfico en el Parsons School of Design en Nueva York, Estados Unidos.

Se ganó el cariño y reconocimiento del público con series televisivas como Entrémosle a Guate y El sabor de mi tierra por su enfoque y contribución al desarrollo económico y cultural y la construcción y recuperación del imaginario colectivo y la documentación del patrimonio intangible de Guatemala.

Algunos de los reconocimientos que ha obtenido por su trabajo:

  • 1989: Premio Clío
  • 1996: King de oro, Banco de Occidente
  • 1999: Ícaro por documental Cementos Progreso
  • 2000: Festival de cine en Costa Rica, mejor documental Conjuve
  • 2003: Festival Ícaro, mejor documental en TV centroamericana, sinfonía automática
  • 2005: Clío Life Achievement Award
  • 2007: mejor cortometraje Open cinema, San Petersburgo, Rusia, Del azul al cielo.
  • 2007: Del azul al cielo, Museo del Quai Branly, París, Francia

Producciones cinematográficas:

  • Úraga
  • Del azul al cielo
  • Sinfonía automática
  • Río Hondo

Series televisivas:

  • Entrémosle a Guate
  • El sabor de mi tierra

Mapa
Se siente orgullosa de haber recorrido todos los departamentos del país. (Foto Guatemalan Art: Sandra Escobar).

(Foto Guatemalan Art: Sandra Escobar).

 

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