Ana Lucía González, una gestora cultural apasionada por la restauración

A sus 26 años, esta joven arquitecta dirige un equipo de trabajo de 12 personas en el Centro de Rescate, Estudio y Análisis Científico para el Arte CREA, de la Fundación Rozas Botrán.

Sandra Escobar/ @sescobar_gt

A mí, nadie me ha dicho que no puedo o tal vez sí y los ignoré“, escribió Ana Lucía González Muñoz hace algunos días en su perfil de Facebook.

Su frase me recordó una tarde de abril en la que tomamos un café. Ella me contó acerca de su trayectoria como gestora cultural. Sí, le digo trayectoria, porque con 26 años dirige a una institución especializada en la conservación y restauración del patrimonio cultural mueble. Además, tiene una maestría en administración, gestión cultural y organización de eventos culturales y artísticos de el Palazzo Spinelli, Istituto Per L’Arte e il restauro, en Florencia, Italia. Sus pasos son firmes, porque como ella afirma: “Nadie le ha dicho que no puede”.

Ella no imaginó que trabajaría y dejaría el corazón en el campo de las artes y la gestión cultural. “Cuando era niña soñaba con ser médica. A los años, cuando estudiaba no sabía qué carrera seguir. Todo mundo me aconsejó de que estudiara Arquitectura porque sabía dibujar y pintar muy bien”, cuenta. Ana Lucía obtuvo el título de arquitecta, en grado de licenciatura, con especialidad en arquitectura de interiores, por la Universidad del Istmo de Guatemala. Inmediatamente comenzó a ejercer su profesión, sin embargo no se sentía satisfecha del todo. “Cuando me vi en una oficina, la mayor parte del día, me di cuenta que quizá no era ese mi ambiente de trabajo, necesitaba otras vivencias y las hallé en la gestión cultural”, recuerda.

Sus comienzos

Nació en La Antigua Guatemala, ella dice que esa la razón por la cual decidió especializarse en gestión del arte. “Mis padres siempre nos inculcaron el amor a esta ciudad, al estudio, a descubrir la belleza en cada monumento de  la ciudad.  Al crecer, visitaba museos y me percataba sobre todas las posibilidades que hay para desarrollar una carrera relacionada con el arte”.

Su deseo de ir más allá de lo establecido, buscar alternativas y la arquitectura encajaron a la perfección. Una tarde, navegando por internet halló una convocatoria para estudiar en Italia. “Al principio había pensado estudiar una maestría en museografía y envié mi solicitud. Buscaba fusionar la arquitectura con alguna especialización relacionada con el arte y la cultura. Aquella maestría en museografía no se abrió porque hubo los suficientes estudiantes, pero me enviaron otra opción, la de gestión cultural. Envié nuevamente mi solicitud y me seleccionaron. Así que supe que ese era el camino, mi oportunidad”, recuerda.


“Para mí, la arquitectura es diseñar con arte los espacios donde habitan las personas”.

Lucy González dirige en una fundación que restaura bienes muebles. (Foto Guatemalan Art: Sandra Escobar).

González también ha emprendido en otros proyectos empresariales en La Antigua Guatemala. (Foto Guatemalan Art: Sandra Escobar).

Museos

Desde que Ana Lucía recuerda, los museos siempre han sido su lugares encantados. “Viajar me ha permitido observar otros países y reconocer cómo aprovechan al máximo su riqueza cultural. Me ilusionaron las cosas que aún faltan por hacer en Guatemala”, dice.

Italia marcó un antes y un después en su vida profesional. “Una tarde les dije a mis papás: me voy a Italia y ellos me miraron con sorpresa”, rememora con una sonrisa.

Ana Lucía siempre estuvo consciente de que trabajar en gestión del arte y la cultura en Guatemala no es un camino fácil, sin embargo, su familia siempre ha estado allí para alentarla y apoyarla en sus planes. “Mis padres y mi hermano  siempre me han dado apoyo completo, a pesar de todo”, dice.


 


Antes de partir a Europa recibió clases de italiano durante algunos meses. El 5 de octubre del 2014 partió de Guatemala hacia Florencia, Italia, para estudiar su tan ansiada maestría en gestión del arte. “El comienzo no fue fácil, a pesar de que había estudiado el idioma, pasé un mes recibiendo las clases y apoyándome en el diccionario”, recuerda.

Estar lejos de la familia y adaptarse a otra cultura también fue un reto. “Siempre he sido muy determinada en las metas que me trazo, así que llegué a Florencia con la claridad de dedicarme a estudiar, prepararme bien y volver a Guatemala”.


PREPARACIÓN
  • Es máster en administración/gestión cultural y organización de eventos culturales y artísticos por el Palazzo Spinelli, Istituto Per L’Arte e il restauro, de Florencia, Italia.
  • Es arquitecta, en grado de licenciada, con especialidad en interiores por la Universidad del Istmo de Guatemala.
  • Estudió un curso de verano en la Universidad de Navarra, España, en el 2012.
  • En el 2016, cursó un diplomado en Imaginería Colonial en la Unviersidad Rafael Landívar y un taller de Formulación y financiamiento de proyectos culturales en el Centro Iberoamericano de Formación de la Cooperación Española en La Antigua Guatemala.
  • Trabaja independiente en consultorías arquitectónicas y de diseño de interiores.

oportunidad 

Su determinación y excelencia académica le han abierto puertas. Vivir en Florencia, la ciudad considerada una de las cunas mundiales del arte y la arquitectura, fue una de esas experiencias que nunca olvidará y que, a su criterio, nutrieron su preparación como gestora cultural. “A pesar de la barrera del idioma y los retos que afronté al llegar, en la escuela tuve excelentes oportunidades. Se me permitió hacer mis prácticas de maestría en el Museo Di Palazzo Vecchio, uno de los más respetados del mundo y eso me abrió las puertas al volver al país”.

Durante el último año de estudios en Italia, Ana Lucía diseñó para el Museo Di Palazzo Vecchio, la muestra “El príncipe de los sueños”. Esta consistía en 20 tapices de mediados del siglo XVI, que describe la vida de José, Patriarca bíblico. Estos fueron colocados por Cosimo I de Medici, primer Gran Duque de Florencia, y su esposa Eleonora di Toledo, en los muros de la Sala de los 200, en el Palazzo Vecchio.

Al principio consideró quedarse un tiempo más en aquel país. “Pero decidí volver. Al regresar no sabía cómo empezar o qué hacer. Así que comencé a buscar opciones para ejercer”, recuerda.

Su búsqueda se centró en trabajos relacionados con el arte, la cultura y la conservación. En tanto, aprovechó su tiempo libre y estudió un diplomado en arte contemporáneo en la Fundación Paiz.

Luego de algún tiempo sin trabajo, su oportunidad llegó. Ella consiguió una entrevista con el presidente de la Fundación Paiz. “Estaba muy nerviosa, había anhelado una oportunidad de trabajo en alguna fundación relacionada con el arte. Una de las primeras preguntas en aquella entrevista fue: para ti, ¿qué es el arte?”, recuerda.

En la recta final del 2015 González abrazó la oportunidad de trabajar en el Centro de Rescate, Estudio y Análisis Científico para el Arte CREA, de la Fundación Rozas Botrán, al que llegó como directora administrativa y meses después fue ascendida al cargo de directora general. Todo a los 23 años de edad.


Principe dei Sogni, la muestra de 20 tapetes que regresaron a Florencia después de 200 años y narran la historia de José, el rey de los sueños, que González diseñó en el 2015 para el museo Palazzo Vecchio en Florencia, Italia. (Foto Guatemalan Art: cortesía Lucy González).

Principe dei Sogni, la muestra de 20 tapetes que regresaron a Florencia después de 200 años y narran la historia de José, el rey de los sueños, que González diseñó en el 2015 para el museo Palazzo Vecchio en Florencia, Italia. (Foto Guatemalan Art: cortesía Lucy González).

RETO

Trabajar en CREA ha significado un salto profesional para esta joven arquitecta, en cuyo equipo de trabajo ha buscado un equilibro con la integración de jóvenes y mujeres. Reconoce que, en ocasiones, ser joven puede limitar porque se cree que no se tiene experiencia. “Cuando eres muy joven algunas personas te ven con desconfianza o dudan de que puedas llevar a cabo una tarea de alto rendimiento, pero creo que la clave es la preparación y confianza en si misma para continuar y demostrar que puedes asumir retos, no importa cuáles sean”.

“En Italia aprendí que nunca debes trabajar para ser mejor que los demás sino para mejorarte a ti mismo”.

Como gestora cultura en CREA cree que lo más importante es: “buscar la satisfacción de las personas que nos buscan y confían en nuestro trabajo para restaurar piezas que tienen un gran significado para el entorno social de donde viene”. La mayor parte de las piezas que trabaja junto con su equipo de trabajo provienen de los departamentos del país.

El arte de la restauración le apasiona, por eso desde CREA, impulsa la política de abrir las puertas por medio de su fan page en Facebook. “Para que las personas sepan qué hacemos, cómo lo hacemos y por qué lo hacemos; utilizamos métodos con rigor científico porque trabajamos con piezas de gran valor, más allá de lo material, cultural”.

Entre las funciones de González también está la supervisión y dirección de los cuatro laboratorios, entre estos uno científico. “Para nosotros mantener el rigor científico en lo que hacemos es clave, hacemos desde pruebas de identificación de fibras, estratigrafías, rayos X, entre otras”.

El 8 de mayo de este año González y su equipo de trabajo, junto con el presidente de Fundación CREA,  viajarán a Florencia, Italia, la misma cuidad que le abrió puertas hace algún tiempo, para participar en la Bienal de restauración y conservación que se celebra en esa ciudad. “Estamos nerviosos, pero felices de representar a Guatemala en un evento mundial, en una de las grandes ciudades de la historia de la humanidad y presentar el caso de la reconstrucción del Cristo del amor, de Ciudad Vieja”, dice emocionada.


 


Aunque es temprano en su vida para considerar que sus retos están cumplidos, González considera que una de sus satisfacciones ha sido viajar a los departamentos del país y compartir con las comunidades acerca del patrimonio cultural, motivarlos a documentarse, darles herramientas para que sean ellos mismos quienes ayuden a preservar una imagen. “La fase educativa también me apasiona, me siento comprometida a compartir parte de lo que he aprendido y motivar a las personas para que juntos conservemos la riqueza invaluable del patrimonio cultural con el que Guatemala cuenta”.

Panorama

González me cuenta que aún tiene proyectos y planes en mente. Entonces, le pregunto ¿cuál crees que es la ruta a seguir en un país como Guatemala, respecto a la gestión del patrimonio cultural?, ella responde rápido: “Creo que a pesar de que se ha perdido muchísimo la identidad cultural, la esperanza es que hay mucho trabajo por hacer, han surgido grupos culturales, jóvenes y organizaciones que están haciendo algo y eso es alentador. Creo que voltear la vista a los departamentos del país es la clave, ahí  hay mucha riqueza patrimonial cultural que, si le ponemos la atención que merece, nos llevaría a superar la brecha que tenemos con grandes ciudades del mundo”.

Para esta apasionada del baile, los amigos, la vida familiar, los emprendimientos empresariales y culturales, uno de los planes a mediano plazo es continuar con sus estudios y especializarse en gestión de negocios del arte y aún está por decidir si lo hará en Londres o en Nueva York.


“Quizá el patrimonio inmbueble recibe más atención del público, pero el patrimonio mueble también es una pieza clave en nuestra historia”. 

Ella cree que el desconocimiento es uno de los problemas que hay que solucionar para prosperar en la gestión cultural.  Una de sus frases favoritas y con la que cierra nuestra conversación es: “Ancora imparo” (“Todavía sigo aprendiendo”), atribuida al escultor italiano Miguel Ángel . “Me encanta pensar que todos los días aprendo nuevas cosas”. Su convicción en dicha frase es tal que decidió tatuarla en su cuerpo, quizá de esa manera, si alguien le dice “no puedes”, ella pueda recordarla para seguir su camino.

González durante una sesión de trabajo de restauración. (Foto Guatemalan Art: cortesía Lucy González).

Lucy nació en La Antigua Guatemala, Sacatepéquez, y se confesa enamorada de la histórica ciudad. (Foto Guatemalan Art: Sandra Escobar).

 

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