Domi Hunziker regala corazón y música

Domi Hunziker es una cantante local que poco a poco ha ido incursionando en la música de autor en los escenarios guatemaltecos, en la actualidad trabaja en sus nuevos proyectos musicales.

Por: Ángel Elías /@angeleliasGT

Domi Hunziker tiene una voz dulce para conversar, para cantar y para contar. Ella nos cuenta su historia, su música y satisfacciones. A veces los interpreta en su guitarra, otras las dibuja en sus sueños.

Desde pequeña la cantante sabía lo que más le gustaba: la paleontología y la música. Ahora está en el camino de la música, pero la paleontología no queda en el olvido. Quien ha escuchado su música sabe que ella no es de luces deslumbrantes ni de sonidos estridentes. Ella es de acordes suaves, que mecen a sus escuchas, mismo que susurran sus letras. “De pequeña quería ser paleontóloga o cantar como Shakira. Creí que a los 14 años iba a ‘poner los pies sobre la tierra’ e irme por el primer sueño o por otro. Parece que siempre he apostado más por la música”.

Domi Hunzker
Domi Hunziker, sus conciertos son con letras llenas de grandes momentos. (Foto Guatemalanart: Cortesía Domi Hunziker)

En algún momento de su infancia su familia sospechó que sus inclinaciones musicales eran fuera de lo común. “Una tarde, cuando yo era bebé, según cuentan mis papás, mi tío me estaba cuidando. Él tenía que salir, me puso en mi silla para el auto y salimos. Avanzábamos tranquilamente, escuchábamos un disco y todo iba bien. Pero de repente estallé en llanto y mi tío no hallaba qué hacer para calmarme. Yo lloraba desconsoladamente”, recuerda. “Ya cansado, mi tío se dio por vencido y encendió la radio para no escucharme. Solo comenzó la música, yo dejé de llorar. Resulta que lo que me disgustaba era que el disco se había terminado y ya no había música que escuchar”.

La música regala grandes momentos, Domi atesora cada uno de ellos y los recuerda con un especial aprecio. “La oportunidad de cantar para tanta gente en el Teatro Nacional junto a Gaby Moreno por ejemplo o la presentación del EP que grabé con ella”, son solo algunas de las tantas anécdotas que ya hacen parte de la carrera de la artista.

(Foto Guatemalanart: Cortesía Domi Hunzker)
Gaby Moreno junto a Domi Hunziker en el concierto del Teatro Nacional. (Foto Guatemalanart: Cortesía Domi Hunziker)

La música de Domi Hunzker

Los pasos por la música son difíciles, pero reconfortantes. Domi se trazó sus metas para construir su carrera musical “Comencé en la música a los 12 años, con clases de guitarra eléctrica, que pronto reemplacé por guitarra clásica. Después de unos años, quise acercarme a la música de manera más espontánea y descubrí la composición. Empecé a tocar en pequeños escenarios de la ciudad”, recuerda.

Ahora estudia en el extranjero, lugar al que llegó para aprender las nuevas tendencias del jazz y el blues. “Hace unos meses me contrataron para tocar en un comité de semillas y recursos agrícolas en una pequeñísima comunidad en Suiza. La media de edad debe haber sido de unos 60 años y era un grupo de unas 15 personas. Uno de los agricultores, con sus manos trabajadoras, sus canas y su piel quemada por el sol, se me acercó después del concierto, me dijo que mi música le había gustado mucho. A pesar de tener poco dinero me compró uno de los discos y me dio más dinero del que yo pedía”. Con historias como estas se tejen sus canciones que retoman ese lado intimista de la artista y conecta con su público.

Domi conoce el esfuerzo que ha hecho el mercado nacional de la música y sabe que los pasos han sido sólidos. “Por un lado, es cierto que hay pocos caminos para los cantautores en nuestro país y que son pocos los escalones que nosotros, artesanos del sonido, podemos subir si hablamos desde un punto de vista comercial e industrial”. Sin embargo, eso no la desanima, al contrario. “He llegado a creer que Guatemala representa una tierra sumamente fértil para las canciones de autor. Empezando porque nuestro país ofrece tanto contenido de qué hablar, tanta magia de la que inspirarse”.

Conversar con Domi sobre música es sumergirse en su corazón, habla de ella como quien la tiene de compañera de vida. Seguramente la música ha sido salvadora, amiga y confidente.
La música significa para mí varias cosas. Por un lado, es ese contacto con lo más primitivo los humanos, nuestra conexión con el cuerpo y la naturaleza. Por otro lado, me parece una de las actividades intelectuales más fascinantes: la música es tan precisa y exacta como un reloj, y entender sus particularidades me parece tan apasionante como solucionar un rompecabezas”.

Domi compone y llena su corazón con música, ese desborde es lo que escuchamos en sus discos, a la orilla del Acantilado.

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