El lenguaje del color y la geometría en el arte textil

Ana Lucía González/@analu_gonz

Una explosión de color y figuras transforman los textiles guatemaltecos en un juego de formas y combinaciones en un ancho mundo de posibilidades. Se conocen como Art Quilts y son de la artista textil guatemalteca Priscilla Bianchi, quien hace poco inauguró su más reciente exposición titulada “Por saber coser”, en la galería Punto Cero de AVIA.

En el mismo edificio, en el nuevo hotel Hyatt Centric, cuatro Art Quilts de grandes dimensiones, con esta misma técnica, dan la bienvenida a los visitantes, en donde con formas y colores, la artista reinterpreta, en un vocabulario geométrico, la riqueza textil de Guatemala.

Con 20 años de carrera artística, caracterizada por figuras geométricas, influencia óptica del artista francés Víctor Vasarely y del estadounidense Danny Schafer, Bianchi comenta que se encuentra en una nueva etapa artística explorando en formas más libres, intuitivas y espontáneas.

“El dominio de su oficio permite una plataforma artística a nivel global, en donde tanto íconos como procesos son inspiración de registros, apoyando su conocimiento y documentación”, escribe José Mario Maza, curador de esta muestra. A continuación, una conversación con la artista quien nos habla de su trabajo creativo.

Obra: El cuello de San Juan La Laguna. (Foto Guatemalan Art: cortesía Priscilla Bianchi).
Tonos, muestras, creación

Cada pieza implica un proceso complejo. El primer paso consiste en dibujar un boceto a escala en papel. Esta es la hoja de ruta para definir el diseño y dimensiones. Enseguida, Bianchi define los colores básicos a trabajar, los cuales combina con diferentes tonalidades, texturas y formas. Realiza los cortes que lleva cada trozo de tela y juega con las combinaciones en una pared forrada de franela. Esto le sirve para analizar si funcionan entre sí. Solo entonces procede a coserlas y construir las capas de tela que forman el Art Quilt.

El Art Quilt se fabrica con tres capas de tela. Al frente está el diseño elaborado con múltiples pedacitos de telas, en el centro se coloca una capa de enguate o guata y atrás la espalda. Para unir las tres capas se elabora una costura decorativa. “Es lo que técnicamente se conoce como quilting”, explica, que muestra figuras geométricas, diseños de pájaros, caballos, flores o alguna figura que destaque en la obra.

Bianchi se define como una pionera del Art Quilting en Guatemala. Abrazó con pasión esta forma de arte puesto que integraba todo lo que a ella le gusta: los colores, telas y diseños, la posibilidad de crear con las manos, una originalidad que en su momento nadie más estaba haciendo y a la fecha continúa siendo la única artista a nivel mundial que fusiona dos tradiciones textiles: los tejidos mayas con el quilting americano.

 

Empezó en 1997. Entonces trabajaba como psicóloga industrial y viajaba por toda Centroamérica y El Caribe impartiendo cursos sobre Recursos Humanos. Casualmente, cayó en sus manos un libro sobre Quilting. Fue tal la fascinación que a los seis meses renunció a su trabajo y decidió quedarse en casa para dedicarse a la costura y el arte.

En marzo de 1999, montó su primera exposición en el Museo Ixchel, la cual fue el punto de partida para dar inicio a una serie de exhibiciones en todas partes del mundo. “Por saber coser —como le dijo una vez su madre—, la ha llevado a Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica y distintos países de Europa, donde ha exhibido su obra y dado conferencias sobre los textiles de Guatemala.

Y es que el arte era parte del ambiente familiar, así como el gusto por las telas y la costura. Su madre le enseñó a coser a los 4 años en la máquina de la bisabuela (que todavía conserva). A los 11 años tomó clases de costura para aprender a usar moldes. Desde entonces, la costura era un entretenimiento para crear sus propias prendas.

“La vida es tejer sueños, bordar historias, aprender puntadas, cambiar de aguja e hilo, desatar nudos, ajustar la tensión, avanzar la labor, deshacer errores y lo más importante…volver a empezar.”

Los estudios de artes plásticas sirvieron de complemento para dominar la pintura con acuarelas y acrílicos, al tiempo que también dominó las artes de la costura: tricot, crochet, cruceta, bordado, así como el gusto por la decoración de interiores.

Intuición y precisión

Los cientos de retazos y formas que integran cada tapiz de Bianchi responden a un dominio del color y del diseño del cual ella asegura lo hace en forma intuitiva. Para saber cuál es la mejor combinación, cuenta con un closet con las telas organizadas por colores. “Necesito poca cantidad, pero mucha variedad para encontrar el tono exacto que necesito”, expresa.

Lograr el balance requiere también no recargar el tapiz solo con telas típicas, pues de lo contrario se vería muy pesado el diseño. Para darle aire, combina telas lisas y otros diseños que trae de distintos países adonde viaja como telas étnicas africanas, japonesas y orientales, hilos en los cuales ha encontrado asombrosos paralelismos que se revelan en figuras y técnicas similares. “En promedio uso un 60% de tela nacional, el resto son de otras partes, pero el requisito es que sean telas hechas a mano, 100% algodón”.

En esta etapa de su carrera, Bianchi confiesa que la geometría que caracteriza sus Art Quilts evoluciona hacia una etapa más libre y espontánea. En sus comienzos, sin proponérselo, se reconoce la influencia del arte óptico del francés Víctor Vasarely y las figuras geométricas del estadounidense Danny Schafer. “Siempre me ha gustado el orden y la precisión. Me encanta lograr figuras perfectas”, confiesa.

Priscilla ha dejado las ilusiones ópticas para elaborar diseños más sueltos, más intuitivos, con deconstrucciones de formas, letras, curvas y picos que aportan formas distintas en la búsqueda de un nuevo lenguaje estético.

Obra: Art Quilts para Hotel Hyatt Centric Guatemala.(Foto Guatemalan Art: cortesía Priscilla Bianchi).

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