Enrique Cay crea con colores e imaginación

El artista local nos recibió en su taller para contarnos su historia.

Por: Ángel Elías / @angeleliasGT

El pintor guatemalteco Enrique Cay tiene su taller en el municipio de Sumpango, en Sacatepéquez.  A la vecindad tiene el cementerio local. “Me gusta subir a la terraza y ver desde acá cómo las tonalidades del paisaje cambian con el cambio de estación”. Desde allí ve el colorido de los barriletes gigantes cada 1 de noviembre.

Enrique Cay es un hombre sencillo y sonriente que no teme reconocer virtudes y limitaciones, pero que tiene una calidad en la técnica pictórica impresionante. Entrar a su taller es llegar a un mundo de sueños y colores. Pintura que salpica, colores que se desbordan, ideas que comienzan y bocetos que toma forma. Eso mundo de la imaginación de Enrique; barriletes, caballos y muchos sueños.

“Empecé experimentando mucho con los colores y la luz. Con mi padre teníamos una abonera que cuidábamos con esmero. Algunas veces encontraba frascos, unos que eran como de color ámbar y los colocaba frente a la luz, quedaba maravillado con la gama de colores que aparecían”. Esa experiencia lo llenó de curiosidad y empezó a buscar todo lo relacionado con el arte. “Estudié en el Instituto Indígena Santiago, donde mi profesor de Artes Pláticas me incentivó a cultivarme en la pintura. ‘Vos tenés talento, dibujá, pintá, es lo que tenés que hacer’, me decía”, recuerda. Ese incentivo fue uno de los principales motores de Enrique para ser artista.

Enrique Cay
Enrique Cay, artista. (Foto Guatemlanart: Ángel Elías)

Esa, ahora fue la mejor decisión e inversión de su vida. “Yo soy autodidacta, pero con muchas ganas de aprender. Mi dinero para la comida, en la época de estudiante, la invertía en comprar pinturas. Me gustaba y es parte de mi vida”. La carrera de Enrique, desde 1998 cuando comenzó su carrera profesional, ha ido en ascenso. Lo ha llevado a países que no sospechaba conocer. México, Estados Unidos y China son solo algunos de los países donde su obra se valora y se guarda, como lo que es, un bien cultural.

Los temas de Enrique tienen mucho que ver con su entorno, lo que vive todos los días y su formación cultural. Sumpango es una población famosa a nivel mundial por el vuelo de barriletes gigantes el 1 de noviembre. “Los barriletes me atrapan por su historia y sus colores. En Sumpango se vuelan porque los muertos se conectan con la tierra y a través de ellos logran encontrar el regreso”. Esa historia ronda en la memoria colectiva de los vecinos de aquella localidad, lo que hizo Enrique fue darle forma y colores. Sus temas están relacionados con el tema indígena maya, las costumbres ancestrales y los colores de la vestimenta maya. “Muchos de los trabajos que he hecho tienen un origen en las leyendas de Guatemala, como la Llorona o el Sombrerón”.

Enrique Cay
Enrique Cay, artista. (Foto Guatemlanart: Ángel Elías)

Enrique Cay desde hace algunos años incursionó en la escultura. En resina crea hermosas figuras relacionadas con su niñez y la lúdica. “En muchas de mis obras incluyo caballos, pero son los que vienen en los carruseles. Me recuerda mucho la niñez en la que esperábamos con entusiasmo los días de la feria, los llamado caballitos”. Sus colecciones se forman de recuerdos, ráfagas de luz y colores que toman forma en cada trazo en los lienzos.

El artista Enrique Cay platica y sonríe con sus pinturas, interacciona con ellas y las hace su familia. Forman una familia que lo ha acompañado a través de toda su carrera, en una aventura que no solo le ha llevado a valorar su trabajo sino a crear una Guatemala llena de color, gracias a sus pinceles.

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