Krista Reyes y la ilusión que comenzó junto a una máquina de coser

Por: Sandra Escobar

El emprendimiento de Krista María Reyes Gordillo, diseñadora industrial de vestuario, comenzó a hacerse realidad en su habitación, junto a la máquina de coser que su madre, Clara de Reyes, la cual le regaló a los 15 años de edad. Con la ayuda de aquella máquina fabricó las primeras bolsas y con las que sus amigas quedaron encantadas.

Krista tenía apenas 19 años y recién se había graduado del bachillerato, pero anhelaba estudiar diseño de vestuario, por lo que decidió ingresar al Instituto Técnico de Capacitación y Productividad (Intecap), en donde a los 20 años se graduó de diseñadora industrial de vestuario. “Un día, ordenando el material que me había sobrado de la carrera, se me ocurrió hacer una bolsa con retazos de tela, resultaron varias. Regalé a una amiga uno de los bolsos por su cumpleaños. Otras personas las descubrieron y me encargaron más”, recuerda.

Aquellas 10 primeras bolsas, que la amiga de Krista vendió en tres días, se convirtieron en el capital inicial de su emprendimiento. “Nunca tuve una suma de dinero para hacer una inversión inicial, así que lo primero que hice al vender mis creaciones fue comprar material para hacer más, así pasaron varios años para lograr la estabilidad de mi pequeña empresa” comenta.

Ya pasaron más de ocho años desde que Krista fundó KM Bolsas. “En mayo del 2009 vendí mis primeras creaciones y para diciembre, la elaboración de las bolsas se había convertido en mi trabajo”, dice.

Crecimiento

Al principio, sus creaciones estaban dirigidas a adolescentes, pero la marca que creó evolucionó hasta consolidarse como un referente de bolsas artesanales elaboradas con tejidos tradicionales de Guatemala y que se venden en internet. “Utilizar en mis creaciones textiles tradicionales es una gran responsabilidad, porque el valor y significado que tienen es profundo, no es como usar otro tejido, le tengo mucho respeto a cada pieza que elaboran las artesanas”, recuerda.

Para Reyes cada creación tiene un sello único. “Mi proceso creativo comienza con una idea que se va transformando hasta convertirse en un bolso. Cuido mucho los detalles y nunca habrá uno igual a otro porque no produzco en serie. Cada güipil es único. Me gusta jugar con los colores y los contrastes y comprar personalmente los materiales que utilizo”, dice.


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Cada una de sus creaciones lleva un nombre, habitualmente el de la artesana que le vendió el güipil con el que se fabrica. “Creo que a mis clientas les encanta la idea de llevar un bolso único, algo que nadie más tiene. Algunas solicitan diseños especiales, me envían sus ideas y a partir de eso comienzo a crearlo”, agrega.

Las redes sociales son las grandes aliadas de Krista. KM Bolsas cuenta con una fan page de Facebook desde el 2009 y a la fecha registra más de nueve mil seguidores; su cuenta de Instagram más de tres mil. “Cuando comencé, las compras en línea eran casi impensables, la mayoría de mis clientas observaba las fotografías y luego me contactaba para que les llevara a enseñar los bolsos, pero de unos tres años para acá, las redes sociales exhiben mi trabajo”, comenta.


Krista Reyes traza un patrón para fabricar una bolsa artesanal con un tejido tradicional de Guatemala. (Foto Guatemalan Art: cortesía KM Bolsas).

Aprendizaje

Aprender a ensayo y error es una de los retos que afrontan los emprendedores y Krista no ha sido la excepción. “Desde niña me interesé por el diseño de ropa, mis padres contribuyeron en esa pasión al regalarme juguetes que me despertaron la curiosidad por los patrones y desde los 9 años me encantaba elaborar la ropa de mis muñecas” dice. En la adolescencia, asistió a clases con una vecina para aprender a coser con una máquina.

“Cuando algo te apasiona pierdes la noción del tiempo. Luego de que hice mis primeras bolsas y los pedidos comenzaron a llegar, hubo madrugadas en las que mi madre llegaba a mi habitación y me decía: ‘duérmete ya’, pero estaba dedicada completamente a mi trabajo”, recuerda.

Es común que al principio, un emprendedor se desespere, sobretodo por la falta de recursos económicos, incertidumbre o falta de equipo para producir. Todo esto lo sabe perfectamente la fundadora de KM Bolsas. “Los primeros años sentía mucho la presión de estar luchando y no saber si iba por el rumbo correcto, si con el tiempo el trabajo iba a dar frutos, me preguntaba mucho ¿qué pasará si esto no me funciona?, pero creo que la madurez y la paciencia son fundamentales para todo emprendimiento y poco a poco los frutos se comienzan a cosechar”, dice.

Su aprendizaje no se detiene. Está por concluir sus estudios en Administración de Empresas y para ella, su trabajo es una constante fuente de conocimiento. “Me encantan comprar los textiles para cada creación, hablar con los artesanos, conocer de cerca el proceso de elaboración me ha enseñado mucho a valorar lo nuestro; cortar un textil tradicional de Guatemala es especial para mí”.

La Antigua Guatemala, su ciudad natal, donde se ubica su taller de producción, la inspira y es también el lugar de donde nunca quiere marcharse. “Esta hermosa ciudad invita a crear, a inspirarse, aunque todos los días camino por la Calle del Arco, cada vez que lo hago la veo igual de hermosa”, dice entre risas.

“Un bolso es parte de la identidad femenina”


Krista Reyes elige personalmente los tejidos tradicionales de Guatemala que utiliza en cada bolsa que elabora artesanalmente, en su taller en La Antigua Guatemala. (Foto Guatemalan Art: cortesía KM Bolsas).

Retos

El camino ha sido de retos pero también de intenso aprendizaje. “Mi familia ha sido la columna que me ha sostenido. Mis padres y hermanos han estado ahí desde siempre, los días en los que quise tirar la toalla, cuando dije no más” comenta, y recuerda además una frase que su padre, Daniel Reyes, suele decirle cuando ella le cuenta sus problemas: “hija, así es, el negocio requiere paciencia”.

Uno de sus grandes sueños cumplidos ha sido el de generar oportunidades de trabajo. “Desde que todo esto comenzó soñé el día en el que pudiera dar trabajo a más personas, a quienes por una u otra razón se les niega un empleo, así que el día en el que lo logré estaba inmensamente feliz” comenta. Ahora, su taller cuenta con un equipo de trabajo que es también su apoyo.


“Cuando comienzas, tocas puertas, tu familia y amigos creen en ti, pero quien no te conoce desconfía, cree que tu emprendimiento solo es un pasatiempo, no lo ve como tu trabajo formal; es una lucha”.


Hace dos años KM Bolsas comenzó a distribuir los accesorios en Honduras y algunas partes de
EE. UU. , lo que la motiva a seguir trabajando. “Mi anhelo es crecer, contar con un taller más grande, generar más empleos y exportar a otros países”, dice esta joven emprendedora en cuyas manos se evidencia la pasión que tiene por su trabajo, al tomar entre ellas un tejido tradicional de Guatemala y trazar el patrón de lo que se convertirá en una nueva pieza única: el bolso de alguna mujer, soñadora como ella.


Krista Reyes siempre soñó con ver crecer su emprendimiento y emplear a más personas. (Foto Guatemalan Art: cortesía KM Bolsas).

“La madurez es esencial si tienes un emprendimiento”


  


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