Marcos Gutiérrez escribe Poemas a la nada

Por Sandra Escobar

Su abuelo Chomo  era un hombre apasionado por la lectura y cuando dejó este mundo, su colección de 24 libros de Julio Verne se mudó a la biblioteca de Marcos, el niño de 8 años al que aquellas lecturas inquietaron y acercaron a los “buenos libros”.

Tuvo dos influencias fundamentales: la de sus abuelos, Jerónimo Suárez, Chomo, el materno y la de Marco Tulio Gutiérrez, el paterno. El primero, al que él nunca conoció, pero le heredó libros; y el segundo, su cómplice, escritor, cuyos regalos favoritos hacia Marcos también eran los libros.

Ahora tiene apenas 20 años de edad pero cuando hablas con él inmediatamente se sabe que su reciente publicación, Poemas a la nada (Tujaal Ediciones 2017), es el reflejo de aquel temprano interés por los libros, la escritura y la filosofía.

Marcos Antonio Gutiérrez Suárez es hijo de Marco Antonio Gutiérrez y Olga Suárez, nació en Chimaltenango, un 23 de julio de 1997, el mismo año en el que nació la estudiante, activista y bloguera pakistaní, Malala Yousafzai, premio Nobel de la Paz en el 2014, a los 17 años. Ambos pertenecen a la generación Z, quizá por eso Marcos creció con el hábito de “teclear en los buscadores de internet el nombre de los autores que leía”. El bloguero mexicano Jorge Luis De Barba define a la generación Z como la “que aprendió a salir adelante en un mundo difícil, una generación de jóvenes maduros, autosuficientes y creativos”.

Esa es la generación de Marcos. Cuando él cumplió 15 años de edad su madre se cansó de “ver tantos escritos y nada publicado”, así que recopiló las hojas sueltas de su hijo, acudió a una imprenta y fue así como los versos de este adolescente se publicaron por primera vez en un poemario llamado Autorretrato.


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(Foto Guatemalan Art: cortesía Marcos Gutiérrez).

Cinco años después, surge el libro Poemas a la nada, que es la convergencia de 20 composiciones, de momentos de inspiración y también de cierta, en palabras del autor, “náusea, esa que te da cuando arrancas la vida, el punto de confrontación, porque la vida es un absurdo, pero no hay razón alguna para dejarla pasar”, dice este estudiante del cuarto semestre de licenciatura en Física, gestor cultural y organizador del certamen literario Luis Cardoza y Aragón y fundador y director de la revista Dibujos de un ciego.

Marcos Gutiérrez tiene 20 años, es escritor y estudia Física en la Universidad del Valle de Guatemala. (Foto Guatemalan Art: Sandra Escobar).

Fusión de pasiones

Conversar con el heredero de los libros del abuelo Chomo es fascinante, el tiempo se vuelve “nada”; las palabras e ideas le fluyen a este escritor que un día encontró, en una librería cualquiera, La breve historia del tiempo, del físico británico Stephen Hawking. “Entonces tomé la decisión de estudiar Física en la Universidad, mis padres lo recibieron con extrañeza, pero creo que la Literatura y la Física tienen por objetivo beneficiar a la sociedad. Para mí, ambas se complementan y demandan rigurosidad”, dice.

Entonces, ¿qué es la nada? ¡Vaya pregunta! “Quiero que mi carne tenga sabor a nada cuando sea la carroña de los buitres inmortales”, dice Gutiérrez en el escrito VII de Poemas a la nada. Pensamientos e ideas profundas para este veinteañero, el de la generación de Malala, el que define a la nada “como el origen de un final, venimos de la nada y vamos a la nada. Escribir a la nada es escribirle a mi origen y a mi final, al camino que tengo por recorrer, es escribirle poesía a la vida”, dice al referirse a este libro que escribió durante los meses en los que aquella “náusea” lo asedió hasta convertirse en 20 poemas cortos, con una marcada influencia de la poesía oriental, esa que inmortaliza momentos.

No es casualidad entonces que entre sus autores favoritos esté Yasumari Kamaguata  (1899- 1972, Japón. Premio Nobel de Literatura 1968), aunque también se confiesa lector de Nikos Kazantzakis (1883-1957, Alemania); Albert Camus (Argelia, 1913 – Francia, 1960) y Luis Cardoza y Aragón (1901-1992, Guatemala).

“Hacer un prólogo de un poemario cuyos poemas están dirigidos a la nada, pertenecen a la nada y son de la nada, no es algo verdaderamente simple que digamos”, Eynard W. Menéndez, escritor antigüeño, en relación a la obra de Marcos Gutiérrez. 

Gutiérrez dice que escribe para sí mismo, no se atreve a definirse en un estilo o corriente porque cree que aún es muy temprano para esas formalidades. Sin embargo, Poemas a la nada es formalmente su “primer libro”, en complicidad con Tujaal Ediciones, la editorial alternativa que encuadernó con hilo de algodón las 59 páginas de esta creación artesanal cuya segunda edición está en camino porque los primeros 250 ya se agotaron.

“Me gusta el vicio casi poético de caer en espiral”, se lee en el primer poema de la colección. Y es cierto, Gutiérrez vive en una espiral creativa, poética. “No me dirijo a un público, si le apuntara a alguien sería hacia mí, porque uno escribe para sí mismo. No me atrevo a recomendar nada, si alguien quiere que lo lea”, dice al concluir esta charla, y yo sonrío porque abro el libro y encuentro, en la página 53, el último poema, el que afirma que la “Poesía sólo le es íntima a los ausentes. Que nada sea en vano”.


Oportunidad

Pascual Felipe, editor de Poemas a la nada y director de Tujaal Ediciones, cree que la publicación de Gutiérrez es una “buena oportunidad para dar a conocer el trabajo literario de la juventud, es la voz de esta generación de la década de 1990 que está en un proceso de desarrollo. Están floreciendo y habrá muchos más escritores de esta generación y Gutiérrez es parte de este movimiento literario”, comenta.

Felipe agrega que la obra se “sale de lo comercial, toca el pensamiento, especialmente el de la juventud, que tiene pocas oportunidades para proyectarse y es lo que Tujaal Ediciones busca, darles un espacio para difundir su pensamientos, sus ideas”.

A criterio del editor la generación de la década de 1990 “es la generación de la posguerra que está trabajando fuerte, sobretodo en los departamentos, porque tienen mucho que aportar para reconstruir y mejorar el país”.

El libro es un producto artesanal en el que intervienen jóvenes talentos de la escritura y el dibujo como el mexicano Francisco Javier D. Trejo, ilustrador, y Tatiana Méndez Bernaldez y Mejía en diseño de portada, revisión y corrección.

El poemario está disponible en librerías de La Antigua Guatemala y Ciudad de Guatemala. Contacte a Marcos Gutiérrez en la Fan Page de Facebook Revista dibujos de un ciego. 

Pascual Felipe es editor de Poemas de la nada y director de Tujaal Ediciones. (Foto: Facebook/Pascual Felipe). 

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