Rosa María Ruiz Porras celebra una vida dedicada al arte

Su talento en la pintura fue descubierto por una de sus maestras cuando cursaba tercer grado de primaria.

Sandra Escobar/@sescobar_gt

María del Pilar Porras no se equivocó cuando le dijo a su pequeña hija Rosa María: “Deberías poner una oficina con un rótulo que diga: se venden ideas”. A esa inquieta niña la invadió una pasión inquebrantable por crear, tanto que ahora, a unos días de cumplir 70 años de vida, también tiene otro motivo para celebrar: los 28 años del Centro Cultural Los Nazarenos, la galería y academia de artes integradas que fundó el 11 de noviembre de 1989.

María del Pilar Porras no se equivocó cuando le dijo a su pequeña hija Rosa María: “Deberías poner una oficina con un rótulo que diga: se venden ideas”. A esa inquieta niña la invadió una pasión inquebrantable por crear, tanto que ahora, a sus 71 años de vida, también suma 29 años de trabajo en el Centro Cultural Los Nazarenos, la galería y academia de artes integradas que fundó el 11 de noviembre de 1989.

Las ideas y la curiosidad la persiguen, hasta podría decirse que la “acosan”, no la dejan tranquila, porque es una creadora nata, inquieta. A los 8 años de edad, mientras cursaba el tercer grado de la primaria, su maestra le pidió colorear las figuras de un mantel y, desde entonces, por sus manos han pasado miles de lienzos en blanco en los que vuelca su sed de crear. En otra ocasión, su padre, Manuel Ruiz, la sorprendió junto a sus hermanos a punto de desarmar el reloj de la sala de su casa porque querían “Ver cómo funcionaba”, recuerda; hace énfasis en que todos los seres humanos son capaces de crear, pero a veces se conforman con lo establecido y no “Ven más allá”.

Rosa María siempre supo que obtener sus propios ingresos era una de sus metas en la vida, por eso, a los 13 años comenzó a coser y elaborar manualidades, sin tener idea de cómo hacerlo y eso le permitió saber que el “Trabajo arduo y responsable tiene sus frutos”, recuerda.

La música, la escritura, el teatro, la gestión cultural y la docencia han sido parte de su vida pero es a la pintura a la que le invierte la mayor parte de su tiempo. Rosa María es una artista polifacética, al conversar con ella es evidente que el arte se adueñó de su alma: Sonríe con cada recuerdo y también suspira con cada nuevo proyecto. Estamos en su estudio, el espacio en donde los libros se vuelven cómplices de interminables noches creativas.

Ruíz Porras en uno de los pasillos del Centro Cultural Los Nazarenos, La Antigua Guatemala. (Foto Guatemalan Art: Sandra Escobar).

Las obras de la artista se exhiben en el centro cultural que fundó hace 28 años. (Foto Guatemalan Art: Sandra Escobar).

Sus obras adornan las paredes del centro cultural que fundó. Acuarela, óleo, acrílico, no tiene preferencia por ninguna técnica, su única regla es crear libremente, pero no se conforma con eso, porque aquí, en esta idea que materializó hace 28 años, también desarrolla otra de sus grandes pasiones: la enseñanza, o como ella prefiere llamarle, el acompañamiento a sus alumnos para que descubran las maravillas que son capaces de crear por medio del arte.

Si somos estrictos con las cuentas, diríamos que casi la mitad de la vida de Rosa María ha transcurrido entre el arte y la docencia pero, ¿qué significa el tiempo frente a las pequeñas, y a la vez grandes, satisfacciones? Desde hace unos días en su estudio hay un nuevo huésped: un sencillo cuadro de madera que en lugar de una fotografía exhibe una partitura que lleva por nombre “Seño Chochi”. Esta es una obra de Gerber Rodríguez, un alumno que ahora tiene más de 30 años pero que comenzó a recibir clases de música en su academia cuando tenía apenas 8 y la sorprendió con ese detalle. Esa es una de las satisfacciones que solo los años y la experiencia permiten disfrutar, dice.

“Siempre he vivido fuera de este mundo, volando en avión de tusas”, Rosa María Ruíz.

Artista, alumna, docente

Su viaje por el arte y la cultura incluye 22 años dedicados a la docencia. Rosa María es egresada del Instituto Normal para Señoritas Olimpia Leal (INSOL), de La Antigua Guatemala, en el cual también impartió la cátedra de Artes plásticas. Ella prefiere estar lejos de los formalismos y es escueta al mencionar logros o reconocimientos, pero su mirada la delata al recordar su paso como estudiante por la  Escuela Nacional de Artes Plásticas “Rafael Rodríguez Padilla” (ENAP) y la Universidad de San Carlos de Guatemala, en la cual obtuvo el grado de licenciada en arte.

En su casa se escucha música clásica mientras hacemos un recorrido y eso hace, junto con esta conversación, una tarde exquisita, en compañía de los recuerdos de Rosa María, pero sobre todo, de su mirada emocionada cuando habla de nuevos proyectos, como el de abrir un museo de pintura. Entramos al área en donde imparte clases de música, me muestra orgullosa algunos de los instrumentos y mientras sonríe para la fotografía que voy a tomarle,  le pregunto: ¿cómo visualiza a los artistas de Guatemala? Su respuesta es, como ella, sencilla: “Yo creo que la esperanza del arte de Guatemala está en los niños, por eso hay que enseñarles con amor”.


Rosa María Ruíz Porras

  • Nació en La Antigua Guatemala el 28 de septiembre de 1947.
  • A los 42 años fundó el Centro Cultural Los Nazarenos en La Antigua Guatemala.
  • Su esposo, con quien procreó tres hijos, falleció cuando tenían cuatro años de casados.
  • Mantiene una participación activa en grupos que trabajan por el arte y la cultura en La Antigua Guatemala.
  • Dedicó 21 años de su vida a la docencia en artes plásticas y otras cátedras.
  • En el 2012 fue declarada ciudadana distinguida por el Ayuntamiento de La Antigua Guatemala.
Rosa María también es una apasionada de la música e imparte clases en su centro cultural. (Foto Guatemalan Art: Sandra Escobar).

 

 

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