Ruth Vaides es la poeta que retrata la realidad

La escritora Ruth Vaides nos cuenta sobre su vida, su obra y la forma de afrontar el ejercicio poético.

Por: Ángel Elías /@angeleliasGT

Ruth Vaides escribe a partir de lo que siente y sus recuerdos, desde lo que ha vivido y lo expresa con la certeza de una bala que atraviesa el cerebro. Su poesía es así: punzante, directa y fuerte. “No escribo desde la voz de la víctima, sino del victimario”, sentencia.

Sus versos son apetecidos por los lectores porque son provocadores, francos y no necesitan presentación, ella tampoco. “Desde pequeña me ponían a leer y declamar en la escuela. Fui una estudiante destacada, pero con un pésimo comportamiento”, comenta. A lo mejor allí nace su necesidad de expresarse con un código tan complejo, pero que ella lo hace simple, la poesía es su lenguaje.

La escritora Ruth Vaides escribe desde muy pequeña y su afición por la lectura y las letras lo inculcó su padre. “Él tenía una biblioteca muy grande, era maestro y fue mi primer gran tutor”, recuerda. La vida ha hecho que Ruth escriba de lo cotidiano, de lo que acontece, aunque así sea sobre la violencia en Guatemala. “Muy poca gente se atreve a mostrar lo que sucede en Guatemala, que hay muertos, que hay sangre. Se escribe sobre el amor, sobre la desilusión, sobre lo que les pasa. Pero, muchas veces reflexiono sobre esa poesía y sé que hay algo más. La poesía tiene su propio discurso, hay algo que decir”.

Ruth Vaides
Ruth Vaides, escritora y artista. (Foto Guatemlanart: Ángel Elías)

Justo eso sucede en las lecturas de poesía en las que Ruth asiste. Ella es una de las voces más respetadas por su franqueza y la habilidad de contar en versos lo que sucede, lo que duele. “Yo leo los poemas como me nacen, son mi voz, no los exagero ni los rebusco. A lo mejor eso es lo que le gusta a los que me leen”. Esto le ha valido para ser invitada diversos festivales de poesía en Guatemala y El Salvador. “Este año mi poesía aparecerá en varias antologías”, eso la tiene contenta.

No es para menos que sus poemas sean un deleite para quienes los escuchan o los leen, tienen esa fórmula que no decimos, por miedo o por complacencia:


“Fue un día que me dijeron
‘¡Inculta, desgraciada, hija de puta, perra, malvada!’
Y nada más pude responder:
‘Pues inculta, tal vez no………..’”


Sus letras saltan entre la ironía y la punzada visceral, es seguro que no pasan desapercibidos. ¿De dónde salen sus temas? “En mi niñez siempre tuve sobrepeso. Mis compañeros de la escuela intentaron hacerme burla, trataban de humillarme, pero nunca me dejé. Fuero temporadas difíciles, yo me defendía, pero no solo con palabras, iba a los golpes y eso me valió para salir expulsada de las escuelas varias veces. Sin embargo, era la mejor de las clases, era el dolor de cabeza de mis maestros”, recuerda con una sonrisa. “No puedo escribir sobre la violencia desde el punto de vista de la víctima”.


Un par de balazos y ya,
el matón acabó con su problema.
Y para todos los demás
comenzó el miedo y la demencia.


Para Ruth, sus versos funcionan como una catapulta de recuerdos y para sus lectores destila verdades, a veces incómodas, otras irónicas, eso vuelve sus palabras un momento emotividad en sus receptores. “La poesía para mí es una forma de celebración, al amor, a la muerte, a la cólera, no deja de ser festivo. Nos enriquece como seres humanos”.

Ruth Vaides
Para Ruth Vaides la poesía forma parte de su vida. (Foto Guatemlanart: Ángel Elías)

¿Qué prueba la poesía? El poeta guatemalteco Luis Cardoza y Aragón decía: La poesía es la única prueba concreta de la existencia del hombre. Ruth piensa y agrega: “El arte, la literatura es una forma de humanizarse, que ayuda a la persona a su salud mental”.

Ruth Vaides regala versos, ideas, alivio con un poco de sarcasmo, a lo mejor para reconfortarse en un país en el que la violencia se puede volver un poco de poesía.


Es demasiado tarde
para convertirse en ángel
para volverse buena
para ser “niña de casa”. 

Es demasiado tarde.

Ahora soy ruda
ahora soy cobarde
ahora malvada
y “niña de la calle”.

Es demasiado tarde.

No hay un reloj que regrese
ni tiempo que lo acompañe;
ya la vida me hizo fuerte
pero también desgraciada. 

Es demasiado tarde.

Se quedó atrás la sonrisa
se quedó atrás el mañana
se quedó el alma vacía
pálida y destemplada.

Tarde.

Muy tarde.


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